Suzanne C. Smeltzer, Brenda G. Bare, Tratamiento de pacientes con infección por virus de la inmunodeficiencia humana y síndrome de inmunodecificiencia adquirida. En: Suzanne C Smeltzer. Enfermería Medicoquirúrgica . 10ª Edición. Madrid. Mc Graw Hill; 2007. p. 1704-1740.
Infección por VIH y SIDA
He escogido este libro, porque además de hablar del virus, de sus características y de su modo de infección también habla de los aspectos éticos, que son tan importantes para nuestra profesión. Saber actuar y no estigmatizar esta enfermedad.
El VIH se transmite en los líquidos corporales que lo contienen, en linfocitos T CD4 infectados o ambos. Dichos líquidos son, entre otros, sangre, líquido seminal, secreciones vaginales, líquido amniótico y leche materna. La transmisión de VIH de madre a hijo puede ocurrir in útero, al momento del parto, por la alimentación al seno materno, pero la frecuencia de transmisión en cada periodo ha sido difícil de establecer. Cualquier comportamiento que resulte en rotura de la piel o las mucosas incremente la probabilidad de exposición al VIH.
El VIH pertenece a un grupo de virus conocido como retrovirus, los cuales transportan su información genética en forma de ácido ribonucleico, más que desoxirribonucleico. El VIH consta de una porción central viral que contiene el RNA viral rodeado por una cubierta de glicoproteínas que sobresalen.
Hasta que no se desarrolle una vacuna eficaz, la prevención de la infección por VIH consiste en eliminar o reducir las conductas de riesgo. Los esfuerzos de prevención primaria por medio de programas educativos eficaces son vitales para el control y la prevención; el VIH no se transmite por contacto causal. Se han iniciado programas educativos eficaces para enseñar al público las prácticas de sexo seguro de modo de disminuir el riesgo de transmitir la infección por VIH a las parejas sexuales.
Consideraciones emocionales y éticas.
Las enfermeras de cualquier hospital pueden ser llamadas para atender a pacientes con infección por VIH, y al hacerlo se enfrentaran no solo a los retos físicos de esta epidemia sino también a muchas preocupaciones emocionales y éticas, las cuales incluyen el temor al contagio, responsabilidad de proporcionar los cuidados, aclaración de los valores, confidencialidad, etapas de desarrollo de los pacientes y quienes los cuidan y pronósticos desfavorables.
Muchos de los enfermos por VIH son estigmatizados por su forma de comportarse y como dichas costumbres van en contra de los valores religiosos y morales tradicionales hay enfermeras que se oponen a atender a estos pacientes. Por otra parte el personal asistencia siente temor y ansiedad por la posibilidad del contagio a pesar de las enseñanzas sobre el control de la infección y la baja frecuencia de transmisión de la misma. Se debe alentar a las enfermeras a que analicen sus creencias personales y utilicen un proceso de depuración de valores para alejar temas controvertidos.
